Si estás lejos
Estar lejos mientras tu gente sufre tiene su propio dolor: la impotencia, la culpa de estar a salvo, las ganas de hacer algo y no poder. No estás exagerando.
- Revisar el teléfono sin parar es tu sistema nervioso tratando de hacer algo. Es humano, y también te agota.
- No estás solo en esto: busca a otros que entienden sin que tengas que explicar. Compartirlo con quien lo vive alivia.
- Convierte la impotencia en algo a tu ritmo: ayudar, difundir, acompañar a distancia. Pero con pausa; quemarte no ayuda a nadie.
- Si la oración o los rituales de tu cultura te sostienen, apóyate en ellos.
- Cuidar tu día a día no es traicionar a quien quieres.
Si perdiste a alguien y no pudiste estar allá
No poder ir al entierro ni despedirte rompe el cierre. Ese dolor a distancia es real. Despídete a tu manera: una foto y una vela, unas palabras en voz alta, o conectarte al funeral por videollamada si se puede. Y si alguien te dice «tú no estabas acá», no es contra ti: es el dolor hablando. Tu cariño, aunque sea de lejos, cuenta.
Si estás en Argentina
La Asociación Argentina de Salud Mental (AASM) ofrece un espacio gratuito y confidencial de escucha para venezolanos residentes en Argentina. Te contactan profesionales.
Ingresar en aasm.org.arSi llamas a Venezuela desde el exterior, marca con +58. Algunas operadoras ofrecen llamadas gratis a Venezuela en estos días: revisa la tuya.
Basado en: salud mental de la diáspora · duelo a distancia (Doka).