Acompañar a un niño
Los niños sienten el miedo aunque no lo digan. Y tu calma los calma: empieza por cuidarte tú. Cada edad lo vive distinto:
Bebés · 0–2 años
Cómo puede reaccionar
- Llora más, se irrita, se queda muy pegado a ti.
- Cambia el sueño y la comida; se despierta más.
- Se sobresalta con ruidos o movimientos.
- No entiende lo que pasó, pero siente tu tensión y la del ambiente.
Qué ayuda
- Cárgalo, mucho contacto piel a piel y voz suave.
- Mantén las rutinas de comida y sueño lo más posible.
- Tenlo contigo; un ambiente tranquilo y predecible lo calma.
- Cuídate tú: tu calma es, literalmente, lo que lo regula.
Cómo hablarle
Todavía no con palabras: tono cálido, mecerlo, cantarle, repetir lo mismo una y otra vez.
Evitar
Ruidos fuertes, gritos, escenas duras o noticias en pantalla. Separaciones largas si puedes evitarlas.
Cuándo buscar más ayuda
Si deja de comer, no se calma con nada por mucho tiempo, o se ve muy apagado.
Qué decirle (a cualquier edad)
Sí
- «Hubo un temblor. Estamos juntos.»
- «Está bien tener miedo. A mí también a veces.»
- «Yo estoy aquí contigo.»
No
- No prometas «no va a volver a temblar».
- No le des detalles que asusten ni lo dejes ver noticias.
- No lo regañes por llorar o por tener miedo.
Si pasa esto…
No quiere hablar, se queda callado
No lo fuerces. Quédate cerca y ofrécele dibujar o jugar. El silencio acompañado también ayuda.
Pregunta lo mismo una y otra vez
Respóndele con calma cada vez. Repetir es su forma de entender algo demasiado grande.
Pesadillas o no quiere dormir solo
Rutina al dormir, una luz tenue, quédate hasta que se duerma. Es temporal, no lo apures.
Se pone agresivo o vuelve a ser «bebé»
Es normal tras un susto así. No lo castigues: dale más cercanía y límites suaves.
No te suelta, entra en pánico si te alejas
No lo fuerces a separarse. Dale seguridad: «no me voy, estoy aquí contigo».
Pregunta «¿yo me voy a morir?» o «¿tú?»
Con calma y verdad: «ahora estamos a salvo y te estoy cuidando». Sin prometer lo que no sabes.
Si perdió a alguien
Perder a un padre, una madre o un hermano es de lo más duro que un niño puede vivir. Acompañarlo se ve así:
- Dile la verdad, simple y real: usa «murió», no «se durmió» ni «se fue de viaje». Los eufemismos confunden y dan más miedo.
- Dile claro que no es su culpa, aunque no lo pregunte.
- Dale seguridad: cuéntale quién lo va a cuidar ahora.
- Déjalo recordar: está bien hablar de quien murió, ver fotos, llorar. No escondas tu propia tristeza.
- Mantén rutinas y cercanía: dan estabilidad cuando todo se rompió.
Si el niño quedó solo, sin un adulto que lo cuide, es una emergencia de protección: conéctalo de inmediato. Y busca ayuda profesional si por mucho tiempo no come ni duerme, se culpa, revive la muerte sin parar, o se apaga del todo.
Para hacer juntos
La respiración del globo
Acuéstalo, pon tu mano o un peluche sobre su pancita, y que respire despacio mientras ve cómo sube y baja. También sirve soplar despacio una pluma o un papelito.
Dibujar lo que siente
Dale papel y que dibuje cómo se siente. No lo corrijas, solo acompáñalo y escucha lo que te cuente del dibujo.
Una caja de recuerdos
Si perdió a alguien, guarden juntos una foto o un objeto de esa persona. Recordar con cariño también es parte de sanar.
Cecodap atiende a niños y adolescentes. Está en las líneas de apoyo.
Basado en: Save the Children · IFRC · NCTSN (duelo infantil).