Tu calma lo calma
Los niños leen tu cuerpo antes que tus palabras. Si tú estás alterado, él se altera. Antes de cuidarlo a él, respira tú. Háblale simple, ponte a su altura y no le des detalles que asusten.
Por ejemplo
Agáchate a su altura, con voz suave: «estoy aquí contigo, te voy a cuidar».