A distancia también se acompaña
Estar lejos no te deja afuera. Por teléfono o mensaje también se sostiene: tu voz, tu constancia y tu calma. La base es la misma: escuchar, validar, no presionar. Como no ves su entorno, pregunta con suavidad si está a salvo y si hay alguien con ella.
Por ejemplo
«No estoy allá, pero estoy aquí para ti. Cuéntame cómo estás, sin apuro.»